
Carga grande se vuelve contigo
lo que Dios me ha dado,
corazón de poeta apasionado.
Siendo tú sirena, me atraes enamorado.
Tu encanto es tu ausencia y ternura,
tus ojos oscuros, el universo en que miro;
tus cabellos negros, deseos de mis manos;
tu pecho el amor mío.
El tiempo avanza y te escribo,
con lo que queda de mi corazón perdido;
la poesía aflora del alma mía,
y allí apareces nuevamente, dulce sirena.
Te contemplo como la mar serena,
en calma, fija te observo;
lástima que siempre vienes y te marchas,
como neblina ¡y aún te quiero!!!!
con lo que queda de mi corazón perdido;
la poesía aflora del alma mía,
y allí apareces nuevamente, dulce sirena.
Te contemplo como la mar serena,
en calma, fija te observo;
lástima que siempre vienes y te marchas,
como neblina ¡y aún te quiero!!!!



